martes, 5 de agosto de 2014
TEATRO Y ARTE DRAMÁTICO
PECULIARIDADES DEL TEATRO
Si
se considerara al teatro como una rama de la literatura o sólo como una forma
más de narrativa, se estaría olvidando gran parte de su historia. En algunos
periodos o culturas se ha dado más importancia a la literatura dramática —obras
de teatro— pero en otros hay una mayor preocupación por los aspectos de la
producción escénica. En algunas culturas se valora el teatro como medio para
contar historias; en otras como manifestación religiosa, espectáculo o
entretenimiento.
El
teatro se ha utilizado como complemento de celebraciones religiosas, como medio
para divulgar ideas políticas o para difundir propaganda a grandes masas, como
entretenimiento y también como arte. A través de la historia ha desarrollado su
actividad en tres niveles al mismo tiempo: como entretenimiento popular, como
importante actividad pública y como arte para la elite. En el primer caso, ha
habido siempre individuos o pequeños grupos que trabajan por su cuenta, y
ejecutan diversos tipos de representación, desde números de circo hasta farsas
para grandes masas. El teatro como actividad pública consiste en el drama
literario representado en teatros públicos; se trata por lo general de una
actividad comercial o subvencionada por el Estado para el público en general.
La tragedia griega, las obras didácticas medievales y el teatro contemporáneo
entran dentro de esta categoría. El teatro como arte para una elite lo define
su propio público, un grupo limitado con gustos especiales. Esta fórmula puede
aplicarse tanto a las representaciones en la corte durante el renacimiento como
al teatro de vanguardia.
Una
representación consta sólo de dos elementos esenciales: actores y público. La
representación puede ser mímica (véase Mimo) o utilizar el lenguaje verbal. Los
personajes no tienen por qué ser seres humanos; los títeres o el guiñol han
sido muy apreciados a lo largo de la historia, así como otros recursos
escénicos. Se puede realzar una representación por medio del vestuario, el
maquillaje, los decorados, los accesorios, la iluminación, la música y los
efectos especiales. Estos elementos se usan para ayudar a crear una ilusión de
lugares, tiempos, personajes diferentes, o para enfatizar una cualidad especial
de la representación y diferenciarla de la experiencia cotidiana.
Aunque
los orígenes del teatro occidental sean desconocidos, la mayor parte de las
teorías lo sitúan en ciertos ritos y prácticas religiosas de la antigüedad; aún
hoy día ese tipo de rituales sigue cargado de elementos teatrales. Las
diferentes teorías atribuyen los orígenes a múltiples prácticas: ritos antiguos
de fertilidad, celebración de la cosecha, chamanismo y otras fuentes similares.
4.1 Teatro
clásico
El
primer periodo en teoría teatral occidental se denomina clásico, porque
comprende el teatro de las civilizaciones clásicas, de las antiguas Grecia y
Roma, y las obras están escritas en las lenguas clásicas, griego o latín.
4.1.1 Teatro griego
4.1.2 Teatro romano
4.2 Teatro
medieval
Irónicamente,
el teatro en forma de drama litúrgico renació en Europa en el seno de la
Iglesia católica romana. Con idea de extender su influencia, la Iglesia
católica adoptó con frecuencia festivales que tenían un marcado carácter pagano
y popular, muchos de los cuales tenían elementos teatrales. En el siglo X, los
diferentes ritos eclesiales ofrecían posibilidades de representación dramática;
de hecho, la misa misma no estaba lejos de ser un drama. Algunas festividades
se celebraban con actividades teatrales, como las procesiones del Domingo de
Ramos. Las antífonas, responsos, salmos, motetes y horas canónicas sugerían un
diálogo. En el siglo IX, los adornos antifonales, conocidos como tropos, fueron
añadidos a los complejos elementos musicales de la misa. Un tropo pascual de
tres versos con un diálogo entre las tres Marías y los ángeles en la tumba de
Cristo se considera desde el 925 el origen del drama litúrgico. Para el 970 ya
existía un manual de acotaciones para esta pequeña obra, incluyendo elementos
de vestuario y gestos físicos.
4.2.1 Teatro religioso. Autos
4.2.2 Teatro medieval profano
4.2.3 Autos
4.3 Teatro del
renacimiento
La
Reforma protestante puso fin al teatro religioso a mediados del siglo XVI, y un
nuevo y dinámico teatro profano ocupó su lugar. Aunque los autos y los ciclos
con su simplicidad parezcan estar muy lejos de los dramas de Shakespeare y
Molière, los temas de la baja edad media sobre la lucha de la humanidad y las
adversidades, el giro hacia temas más laicos y preocupaciones más temporales y
la reaparición de lo cómico y lo grotesco contribuyeron a la nueva forma de
hacer teatro. Además, la participación de actores profesionales en las obras
fue sustituyendo poco a poco a los entusiastas aficionados.
El
renacimiento empezó en diferentes momentos dependiendo del lugar de Europa y no
fue nunca un cambio repentino sino un lento proceso de evolución en las ideas y
valores de la época. En el teatro, supuso un intento de recrear el drama
clásico. Como los métodos de producción y representación clásicos no se
conocían perfectamente, el teatro del renacimiento tomó una forma totalmente
nueva con algunos visos de clasicismo. Esta fórmula se conoce generalmente como
neoclasicismo.
4.3.1 Teatro neoclásico
4.3.2 Creación de la ópera y su teatro
4.3.3 Commedia dell'arte
4.3.5 Teatro isabelino inglés y de la restauración
4.3.6 Teatro español del Siglo de Oro
4.4 Teatro del
siglo XVIII
El
teatro del siglo XVIII era, básicamente, y en gran parte de Europa, un teatro
de actores. Estaba dominado por intérpretes para quienes se escribían obras
ajustadas a su estilo; a menudo estos actores adaptaban clásicos para complacer
sus gustos y adecuar las obras a sus características. Las obras de Shakespeare,
en especial, eran alteradas hasta no poder ser reconocidas no sólo para
complacer a los actores sino, también, para ajustarse a los ideales
neoclásicos. A El rey Lear y Romeo y Julieta, por ejemplo, se les cambiaron los
finales trágicos por unos felices, anulando por lo tanto la intencionalidad del
autor. Sin embargo, también se produjo una reacción contra el neoclasicismo y
un creciente gusto por lo sentimental; esto se debió en gran parte a la aparición
de una pujante clase media. Dramaturgos como el alemán Gotthold Ephraim
Lessing, el francés Pierre de Marivaux, George Lillo y Richard Steele en
Inglaterra, escribieron obras sobre las clases medias y bajas en situaciones
realistas pero simplistas, en las que el bien triunfaba de forma invariable.
Este tipo de obras se conocía bajo los nombres de drama doméstico o drama
sentimental.
En
España seguía pertinazmente viva la tradición del teatro del Siglo de Oro,
sobre todo el de Calderón de la Barca, pero ya exenta de los valores de sus
creadores y primando todo lo truculento y artificioso. La tragedia del modelo
francés de Racine no se produjo. Pero en cambio se desarrolló un teatro de tipo
popular que resaltaba los aspectos castizos, por lo general de Madrid, de los
plebeyos. Está analizado como una reacción al despotismo ilustrado, al que se
sumó tanto la aristocracia como el pueblo en general. El pintor Francisco de
Goya retrató este ambiente en el que las fiestas de barriada, los tonadilleros
y toreros sustituyen las fiestas en salones palaciegos y conciertos y óperas.
Leandro Fernández de Moratín reacciona contra estos extremos y en sus obras
realiza una crítica a la sociedad, al estilo de Molière, preocupándose por la
puesta en escena de las obras, decorados y realismo. El contrapunto sainetesco
y popular lo puso Ramón de la Cruz.
4.5 Teatro del
siglo XIX
A lo
largo del siglo XVIII ciertas ideas filosóficas fueron tomando forma y
finalmente acabaron fusionándose y cuajando a principios del siglo XIX, en un movimiento
llamado romanticismo.
4.5.1 Teatro romántico
4.5.2 Melodrama
4.5.3 Teatro burgués
4.5.4 Naturalismo y crítica social
4.5.5 Aparición del director
4.5.6 Realismo psicológico
4.5.7 Teatro ruso
4.5.8 Entretenimiento popular
4.6 Teatro del siglo XX
Desde
el renacimiento en adelante, el teatro parece haberse esforzado en pos de un
realismo total, o al menos en la ilusión de la realidad. Una vez alcanzado ese
objetivo a finales del siglo XIX, una reacción antirrealista en diversos
niveles irrumpió en el mundo de la escena.
4.6.1 Precursores de vanguardia del teatro moderno
Muchos
movimientos, normalmente agrupados bajo el término vanguardia, intentaron
sugerir alternativas a la producción y al teatro realista. Varios teóricos
pensaron que el naturalismo presentaba solamente una visión superficial y por
tanto limitada de la realidad, que podía encontrarse una verdad o realidad más
importante en lo espiritual, en el inconsciente. Otros sentían que el teatro
había perdido el contacto con sus orígenes y no tenía sentido para la sociedad
moderna más que como forma de entretenimiento. Alineándose con los movimientos
artísticos modernos, se dio un giro hacia lo simbólico, la abstracción, lo
ritual, en un intento de revitalizar el teatro.
El
impulsor de muchas ideas antirrealistas fue el compositor de ópera alemán
Richard Wagner. Él pensaba que el trabajo del dramaturgo/compositor era crear
mitos, y al hacerlo, el autor de teatro estaba presentando un mundo ideal en el
que el público compartía una experiencia común, quizás tal y como se había
hecho en la antigüedad. Intentó representar el 'estado del alma', o fuero
interno, de los personajes más que los aspectos superficiales o realistas.
Además, Wagner estaba descontento con la falta de unidad entre las artes que
constituían el teatro. Su propuesta era el Gesamtkunstwerk, u 'obra de arte
total', en la que se integrarían todos los elementos dramáticos,
preferiblemente bajo el control de un único creador artístico.
A
Wagner también se le atribuye haber reformado la arquitectura teatral y la
presentación dramática con su Festspielhaus en Bayreuth (Alemania), terminado
en 1876. El escenario de este teatro era similar a otros del siglo XIX,
incluyendo a aquellos mejor equipados, pero Wagner sustituyó los palcos y
plateas y puso en su lugar una zona de asientos en forma de abanico sobre un
suelo en pendiente, dando así igual visión del escenario a todos los
espectadores. Un poco antes de empezar la función, las luces del auditorio
reducían su intensidad hasta la oscuridad total, una innovación radical para la
época.
4.6.2 Teatro simbolista
El
primero en adoptar las ideas de Wagner fue el movimiento simbolista en Francia
en la década de 1880. Los simbolistas hicieron una llamada a la 'desteatralización'
del teatro, que se traducía en desnudar el teatro de todas sus trabas
tecnológicas y escénicas del siglo XIX, sustituyéndolas por la espiritualidad
que debía provenir del texto y la interpretación. Los textos estaban cargados
de simbología de difícil interpretación, más que de sugerencias. El ritmo de
las obras era en general lento y semejante a un sueño. La intención era
provocar una respuesta inconsciente más que intelectual, y retratar los
aspectos no racionales del personaje y los episodios en escena. Las obras
simbolistas del belga Maurice Maeterlinck y el francés Paul Claudel, muy
conocidas entre la última década del XIX y principios del XX, son raramente
representadas hoy día. Sin embargo, pueden hallarse claramente elementos
simbolistas en las obras de Chéjov y en los últimos trabajos de Ibsen y
Strindberg. La influencia simbolista es también evidente en las obras de
dramaturgos estadounidenses como Eugene O'Neill y Tennessee Williams y el
inglés Harold Pinter, impulsor del 'teatro del silencio'.
También
con influencias de Wagner, el teórico de la escena suizo Adolphe Appia y el
diseñador inglés Gordon Craig introdujeron nuevos avances en las técnicas de
escenificación e iluminación que supusieron una reacción contra los decorados
realistas pintados. En su lugar, propusieron una decoración sugerente,
abstracta, que creara a través de elementos escénicos y lumínicos la ilusión de
un lugar real.
En
1896 un teatro simbolista de París produjo la obra de Alfred Jarry Ubu rey, una
obra desconcertante y provocadora para su tiempo. Vagamente basada en Macbeth,
de Shakespeare, la obra presenta unos personajes con características de títere
en un mundo desprovisto de decencia. La obra está llena de humor y lenguaje
escatológico. Su relevancia ha de buscarse quizá en el desconcierto que provoca
y en la destrucción de casi todas las normas y tabúes del teatro contemporáneo.
Ubu rey da al autor libertad de exploración en cualquier dirección. Asimismo,
sirvió de modelo para futuros movimientos dramáticos de vanguardia y para el
teatro del absurdo de la década de 1950.
Un
ejemplo similar revolucionó la escena española dominada por el teatro realista
y costumbrista: la figura de Ramón María del Valle-Inclán y su creación del
esperpento. Para Valle el teatro debe ser ambiguo. Su técnica consiste en tomar
un argumento de la vida social contemporánea y mediante la exageración
hiperbólica y grotesca del tema y los personajes, deformarlo todo de una manera
sistemática e irónica, lo que proporciona una absoluta libertad en el uso del
lenguaje, registros, estilos, y en la crítica feroz de la realidad
histórico-social de su época. El público reacciona como si se encontrara ante
un espectáculo de marionetas, no ve una situación cercana —porque ha funcionado
el distanciamiento— y se ve conducido a reflexionar sobre el discurso crítico y
artístico expuesto. Luces de bohemia (1920) o Los cuernos de don Friolera
(1921) son buenos ejemplos de este teatro.
4.6.3 Teatro expresionista
El
movimiento expresionista tuvo su apogeo en las dos primeras décadas del siglo
XX, principalmente en Alemania. Exploraba los aspectos más violentos y
grotescos de la mente humana, creando un mundo de pesadilla sobre el escenario.
Desde un punto de vista escénico, el expresionismo se caracteriza por la
distorsión, la exageración y por un uso sugerente de la luz y la sombra. Las
obras, de autores como Georg Kaiser y Ernst Toller, eran episódicas y empleaban
un lenguaje entrecortado y de imágenes intensas. Los personajes individuales
eran reemplazados por tipos de repertorio y figuras alegóricas, y las obras giraban
en torno al tema de la salvación de la humanidad. O'Neill, que estaba bastante
influido por Strindberg y los expresionistas, empleó muchas de sus técnicas en
algunas de sus obras, como El emperador Jones (1920) y Extraño interludio
(1928), para explorar la mente de sus personajes.
Otros
movimientos de la primera mitad del siglo XX, como el futurismo, el dadaísmo y
el surrealismo, buscaban llevar al teatro nuevas ideas artísticas y
científicas.
El
dramaturgo español Federico García Lorca fundió simbolismo, surrealismo,
lirismo, realismo y populismo en un teatro cuyo eje es la libertad del autor
para expresarse. Así, lo grotesco domina en la farsa Tragicomedia de don
Cristóbal, lo simbólico en Así que pasen cinco años (1931) y lo rural lírico en
Bodas de sangre (1933) o Yerma (1934).
4.6.4 Bertolt Brecht
El
dramaturgo y teórico alemán Bertolt Brecht también reaccionó contra el teatro
realista. Creía que el teatro podía instruir y cambiar a la sociedad; por
tanto, debía ser político. También pensaba que el teatro eficaz debía conducir
al público hasta el punto de decidir y pasar a la acción. Para llevar esto a
cabo, escribió lo que él mismo denominó obras épicas —en oposición a
dramáticas— que resaltaban continuamente los aspectos teatrales con el objeto
de romper la ilusión de realidad; se le recordaba constantemente al público que
estaba en un teatro y que podía, por tanto, juzgar de manera racional el
material que se le presentaba. Brecht llamó a esto Verfremdungseffekt (efecto
alienante o distanciador). El uso de un escenario desnudo, donde era visible la
disposición de los elementos técnicos y la iluminación, las escenas cortas, la
yuxtaposición de realidad y teatralidad (técnicas corrientes hoy día) son en
gran medida un débito a Brecht. A pesar de todo, algunos críticos sostienen que
incluso sus obras más apreciadas (por ejemplo, Madre Coraje y sus hijos, de
1941, y La ópera de los cuatro cuartos, de 1928, con música de Kurt Weill) no
se ajustan del todo a sus propias teorías.
4.6.5 Antonin Artaud
Un
contemporáneo de Brecht fue el teórico francés Antonin Artaud, cuya colección
de ensayos El teatro y su doble (1938), ejerció una de las influencias más
importantes en el panorama teatral después de la II Guerra Mundial. Artaud
diagnosticó que la sociedad estaba enferma y necesitaba curación. Rechazaba el
drama psicológico y buscaba en su lugar una experiencia teatral religiosa,
comunal, que llevara a cabo esa curación. Contraponía su concepto del teatro
'puro' con la peste, con el fin de destruir las viejas formas y propiciar la
aparición de algo transformado y nuevo. Basándose en su comprensión imperfecta
de ciertas formas del teatro oriental y de rituales primitivos, hizo una
llamada para crear un nuevo lenguaje teatral, el llamado teatro de la crueldad.
Éste debía sacudir a los espectadores reduciendo al mínimo o suprimiendo las
palabras y utilizando, en su lugar, sonidos puros, gestos y movimientos,
redefiniendo la frontera entre actores y espectadores. Como los escritos de
Artaud son muy ambiguos, y dado que él mismo casi no proporcionó ejemplos
concretos, sus teorías dieron paso a muchas formas de teatro, a veces opuestas.
4.6.6 Grupos teatrales
Quizás
se deba a la influencia de Artaud la aparición de una serie de grupos de teatro
durante la década de 1960. Como ejemplo podemos citar al Teatro Laboratorio de
Jerzy Grotowski, el Teatro de la Crueldad de Peter Brook, Le Théâtre du Soleil,
una cooperativa de trabajadores franceses formada por Ariane Mnouchkine, y el
Open Theatre, dirigido por Joseph Chaikin. En la escena española hicieron su
aparición el TEI (Teatro Estable Independiente), el Teatro Tábano y Los
Goliardos, en Madrid; Esperpento, en Sevilla; Teatro de la Ribera, en Zaragoza;
y Comediants y Els Joglars, en Barcelona. Algunos de estos grupos siguen
manteniendo la misma frescura y originalidad de sus inicios. La característica
fundamental de este teatro reside en que no son autores de textos sino
creadores de espectáculos. Las producciones, que por lo general eran el fruto
de meses de trabajo, descansaban sobre el movimiento físico, un lenguaje y
sonidos no específicos y, a menudo, sobre una organización poco común del
espacio. Probablemente, la producción más importante influida por este
movimiento sea Marat/Sade (1964), del dramaturgo alemán Peter Weiss y puesta en
escena por la Royal Shakespeare Company bajo la dirección de Peter Brook.
Aunque la obra emplea un diálogo y una acción relativamente convencionales
(mostrando una gran influencia de las ideas brechtianas), el estilo de producción
hacía uso de muchas técnicas inspiradas por una formación teatral basada en las
ideas de Artaud.
4.6.7 Teatro del absurdo
El
género no realista más popular del siglo XX fue el absurdo. Espiritualmente (si
no directamente) desciende de las obras de Alfred Jarry, los dadaístas, los
surrealistas y la influencia de las teorías existencialistas de Albert Camus y
Jean-Paul Sartre. Los dramaturgos del absurdo vieron, en palabras del autor
rumano-francés Eugène Ionesco, al 'hombre como perdido en el mundo, todas sus
acciones se revelaron sin sentido, absurdas, inútiles'. Con sus mejores
ejemplos en la obra de Ionesco El rinoceronte (1959) y la del escritor de
origen irlandés Samuel Beckett Esperando a Godot (1952), el teatro del absurdo
tiende a eliminar gran parte de la relación causa-efecto en los episodios y a
negar el poder de comunicación del lenguaje, reduce los personajes a
arquetipos, hace que los lugares donde se desarrolla la acción no sean
concretos y muestra el mundo alienante e incomprensible. Al escritor y
dramaturgo Fernando Arrabal también se le puede considerar representante de
este teatro, aunque él prefiera hablar de teatro pánico.
El
absurdo tuvo su apogeo en la década de 1950, pero de alguna manera siguió vivo
hasta más allá de la década de 1970. Las primeras obras del autor
estadounidense Edward Albee fueron clasificadas como absurdas debido a los
elementos, en apariencia ilógicos e irracionales, que definían las acciones de
sus personajes. El dramaturgo británico Harold Pinter también ha sido incluido
en el grupo de autores del absurdo. Sus obras, como El retorno al hogar (1965),
parecen oscuras, impenetrables y absurdas. El propio Pinter explicó, sin
embargo, que son muy realistas porque evocan el mundo cotidiano en el que sólo se
ven y oyen fragmentos no explicados de diálogo y acción. Entre los dramaturgos
españoles seguidores de esta forma de teatro de vanguardia destacan Francisco
Nieva, Alberto Miralles, Diego Salvador y Miguel Romero Esteo.
4.6.8 Teatro contemporáneo
Aunque
el realismo puro dejó de dominar la escena popular después de la I Guerra
Mundial, el teatro realista continuó vivo en el ámbito comercial, sobre todo en
Estados Unidos. Sin embargo, el objetivo parecía ser el realismo psicológico, y
se emplearon para este fin recursos dramáticos y escénicos no realistas. Las
obras de Arthur Miller y Tennessee Williams utilizaban, por ejemplo, escenas
basadas en la memoria, secuencias sobre sueños, personajes puramente
simbólicos, proyecciones y otros recursos similares. Incluso los trabajos
tardíos de O'Neill (obras claramente realistas como Largo viaje de un día hacia
la noche, producida en 1956) incorporan diálogos poéticos y un fondo sonoro
cuidadosamente orquestado para suavizar el realismo crudo. La escenografía era
más sugerente que realista. El teatro europeo no se hallaba tan mediatizado por
el realismo psicológico y su preocupación se centraba más en los juegos de
ideas, tal y como evidencian las obras del dramaturgo italiano Luigi
Pirandello, los autores franceses Jean Anouilh y Jean Giraudoux y el belga
Michel de Ghelderode.
En
Inglaterra, durante la década de 1950, la obra Mirando hacia atrás con ira
(1956), de John Osborne, se convirtió en estandarte de la protesta de jóvenes
airados en el periodo de la posguerra; en la década de 1970, una trilogía sobre
Vietnam del autor estadounidense David Rabe, expresaba la ira y la frustración
de muchas personas contra esa guerra. Bajo la influencia de Brecht, muchos
dramaturgos alemanes escribieron obras documentales que, basadas en hechos
reales, exploraban las obligaciones morales de los individuos con ellos mismos
y la sociedad. Un ejemplo es la obra El vicario (1963), de Rolf Hochhuth, que
provocó una gran polémica en su época ya que se acusa al papa Pío XII de haberse
inhibido ante el exterminio de seis millones de judíos en los campos de
concentración nazis.
Muchos
dramaturgos de las décadas de 1960 y 1970 —Sam Shepard en Estados Unidos, Peter
Handke en Austria, Tom Stoppard en Inglaterra— creaban obras en torno al
lenguaje: el lenguaje como juego, el lenguaje como sonido, el lenguaje como
barrera, el lenguaje como reflejo de la sociedad. A veces, en sus obras, el
diálogo puede leerse como un mero intercambio racional de información. Muchos
autores teatrales reflejaron también la frustración del individuo social frente
a un mundo destructivo aparentemente incontrolable.
Entre
1970 y 1990 se produjo un retorno al naturalismo que se hacía eco de un
movimiento artístico conocido como hiperrealismo, ejemplificado por obras como
American Buffalo (1975), de David Mamet, donde la acción es mínima y el centro
de interés se sitúa en personajes mundanos y en los hechos que los circundan.
El lenguaje es fragmentario, como la conversación cotidiana. Los escenarios no
se distinguen de la realidad. El énfasis sobre fragmentos de realidad en
apariencia sin significado propicia una cualidad de absurdo, semejante a la
pesadilla; podemos encontrar características similares en autores como Stephen
Poliakoff. Un osado realismo social combinado con un humor negro ha sido
asimismo muy popular; esta corriente puede observarse en trabajos muy
diferentes como los de Alan Ayckbourn, Mike Leigh, Michael Frayn, Alan
Bleasdale y Dennis Potter.
Pero
lo más destacado de estos años es la consolidación de los grupos teatrales que
aparecieron en la década de 1960. El grupo español La Fura dels Baus se inició
con espectáculos sorprendentes en los que la música cumplía un papel
fundamental por la ausencia de texto y el espectáculo se montaba en grandes
espacios sin separación entre actores y público.
4.6.9 Musical
Muchas
formas tradicionales de entretenimiento han sido absorbidas por la televisión
en los últimos treinta años. De las fórmulas populares, sólo el musical parece
haber florecido. En la década de 1920 los musicales surgieron a partir de una
libre asociación en forma de serie de canciones, danzas, piezas cortas cómicas
basadas en otras historias, que algunas veces eran serias, y se contaban a
través del diálogo, la canción y la danza. Un grupo a cargo de Richard Rodgers
y Oscar Hammerstein II perfeccionó esta forma en la década de 1940. Ya durante
la década de 1960 gran parte del espectáculo había dejado el musical para
convertirse en algo más serio, incluso sombrío. A finales de la década siguiente,
sin embargo, posiblemente como resultado de crecientes problemas políticos y
económicos (de los que el público deseaba escapar), volvieron los musicales
(muchos de ellos reposiciones) bajo un signo de desmesura y lujo, haciéndose
hincapié en la canción, el baile y la comedia fácil. La tendencia de
espectacularidad continuó durante la década de 1980 con musicales como los de
Andrew Lloyd Webber y producciones como Cats (1981) y El fantasma de la ópera
(1986). El West End de Londres, punto de referencia teatral, no ha dejado de
ver pasar musicales por sus salas, ya que muchos de ellos se han convertido en
grandes éxitos de taquilla.
5 TEATRO ORIENTAL
El
teatro oriental en general —de la India, China, Japón y el Sureste asiático—
tiene ciertas características en común que lo distinguen claramente del teatro pos
renacentista occidental. El teatro asiático es presentacional, ya que la idea
de representación naturalista es del todo ajena a él. Aunque los teatros de los
diferentes países varían, en general son obras integradoras de las diversas
artes (una realización de la idea del teatro total de Wagner) que mezclan
literatura, danza, música y espectáculo.
La
formación de los actores, por lo general a través de un largo y arduo proceso,
hace hincapié en la danza, en la expresión y agilidad corporal y en las
habilidades vocales más que en la interpretación psicológica. El vestuario y el
maquillaje son muy importantes y casi un arte en sí mismos, con todo tipo de
colores e imágenes, así como elementos que poseen un significado específico. La
estilización se extiende al movimiento, las acciones de la vida diaria se
convierten en una danza o gesto simbólico. Los decorados también son
estilizados, por ejemplo, el escenario del teatro no de Japón usa elementos arquitectónicos
y escénicos con significado propio y que no cambian de obra a obra. La ópera de
Pekín tiene una serie de convenciones establecidas en lo que a acciones se
refiere: un largo viaje se indica por un paseo circular sobre el escenario, un
actor que corre con cuatro trozos de tela representa el viento. La teatralidad
no se oculta en absoluto, las tramoyas están a la vista del público mientras se
cambia el escenario y se producen los cambios de decorados.
Desde
el punto de vista del público, el teatro es participativo, aunque el público no
toma parte en la representación, pero el mero hecho de ir al teatro es una
experiencia compartida. Las actitudes y las expectativas pueden diferir de las
del espectador occidental. Las representaciones son a menudo largas y los
espectadores van y vienen, comen, hablan y quizá sólo observan sus momentos
favoritos de la obra. La solemnidad del espectador occidental se desconoce.
El
teatro oriental, como otros aspectos de la cultura oriental, fue conocido en
Occidente a finales del XIX. Ejerció cierta influencia sobre las ideas de
interpretación, composición de guiones y puesta en escena de algunos
simbolistas, de Strindberg, de Artaud, del director ruso Vsiévolod Meyerhold y
del director alemán Max Reinhardt así como sobre otros muchos.
5.1 Teatro
indio y del Sureste asiático
El
teatro indio en sánscrito floreció en los siglos IV y V. Las piezas, complejas
y épicas, estaban estructuradas sobre la base de nueve rasas, o humores, más
que en los personajes, ya que el eje de las obras eran las cuestiones
espirituales. Sin embargo, se utilizaban historias extraídas de la gran épica
hindú, el Mahabharata y el Ramayana. Los escenarios tenían una decoración
laboriosa, pero no se usaban técnicas representacionales. Los movimientos de
cada parte del cuerpo, la recitación y la canción estaban rígidamente
codificadas. Las marionetas y el teatro danzado, especialmente el kathakali,
han sido también muy apreciados en varios momentos de la historia de la India. Véase
Danzas clásicas de India.
En
otros lugares del Sureste asiático, el teatro de marionetas es la forma
dominante, en especial el wayang kulit, o marionetas de sombras, en Java. En
algunos sitios las marionetas son tan apreciadas que los actores estudian sus
movimientos para imitarlos.
5.2 Teatro
chino
El
teatro chino empezó a desarrollarse en el siglo XIV; era muy literario y tenía
convenciones muy estrictas. Desde el siglo XIX, sin embargo, ha sido dominado
por la ópera de Pekín. En ella se da una importancia primordial a la
interpretación, el canto, la danza y las acrobacias más que al texto literario.
De hecho, la representación puede describirse como una colección de extractos
de varias obras literarias combinados con una exhibición acrobática. La acción
tiende a ser oscura y el énfasis se centra en la habilidad de los actores. El
escenario es una plataforma desnuda con el mobiliario estrictamente necesario.
Las acciones son estilizadas, los papeles codificados y el maquillaje es
elaborado y grotesco; los colores son simbólicos. Bajo el gobierno comunista la
temática ha cambiado, pero el estilo ha seguido siendo más o menos el mismo.
5.3 Teatro
japonés
El
teatro japonés es quizá el más complejo de Oriente. Sus dos géneros más
conocidos son el teatro nō y el kabuki. Nō, el teatro clásico japonés es
estilizado; la síntesis de danza-música-teatro extremadamente controlada
intenta evocar un ánimo particular a través del relato de un hecho o historia.
Está muy relacionado con el budismo Zen. El apogeo del nō tuvo lugar en el
siglo XV. El kabuki data del siglo XVI y es más popular en estilo y contenido.
Otros géneros dramáticos japoneses son el bugaku, un refinado teatro danzado,
así como un teatro de marionetas o muñecos llamado bunraku, en el que los
intérpretes sobre el escenario manipulan unas marionetas casi de tamaño natural.
Todas las formas dramáticas se apoyan en el ritual, la danza y la tradición.
Son elegantes y bellas, y ponen el énfasis en valores opuestos a los del teatro
occidental.
LA PINTURA
PINTURA
1 INTRODUCCIÓN
Pintura,
arte de representar imágenes reales, ficticias o, simplemente, abstractas sobre
una superficie, que puede ser de naturaleza muy diversa, por medio de pigmentos
mezclados con otras sustancias orgánicas o sintéticas.
2 MEDIOS, TÉCNICAS Y ESTILOS
A lo
largo de la historia, la pintura ha adoptado diferentes formas, según los
distintos medios y técnicas utilizadas. Hasta el siglo XX, se ha venido
apoyando, casi invariablemente, en el arte del dibujo. En Occidente, la pintura
al fresco, que alcanzó su mayor grado de desarrollo a finales de la edad media
y durante el renacimiento, se basa en la aplicación de pintura sobre yeso
fresco o seco. Otra variedad antigua es la pintura al temple, que consiste en
aplicar pigmentos en polvo mezclados con yema de huevo sobre una superficie
preparada, que suele ser un lienzo sobre tabla. Durante el renacimiento, la
pintura al óleo vino a ocupar el lugar del fresco y del temple;
tradicionalmente se pensaba que esta técnica había sido desarrollada a finales
de la edad media por los hermanos flamencos Jan van Eyck y Hubert van Eyck,
pero en la actualidad se cree que fue inventada mucho antes. Otras técnicas de
pintura son el esmalte, la encáustica, el guache, la grisalla y la acuarela. En
los últimos años se ha extendido el uso de las pinturas acrílicas, con base de
agua, de rápido secado y que no se oscurecen con el paso del tiempo.
A lo
largo de los siglos, se han venido sucediendo diferentes métodos y estilos
artísticos, así como teorías relacionadas con la finalidad del arte para, en
algunos casos, reaparecer en épocas posteriores con alguna modificación. En el
renacimiento, la pintura al fresco en muros y techos cedió el paso a la pintura
de caballete al óleo, pero ha vuelto a cobrar actualidad en el siglo XX con las
obras de los muralistas mexicanos. La necesidad de expresar una emoción intensa
por medio del arte une a pintores tan diferentes como el español El Greco, del
siglo XVI, y los expresionistas alemanes del siglo XX. En el polo opuesto de
los intentos de los expresionistas por revelar la realidad interior, siempre ha
habido pintores empeñados en representar exactamente los aspectos exteriores.
El realismo y el simbolismo, la contención clásica y la pasión romántica, se
han ido alternando a lo largo de la historia de la pintura, revelando
afinidades e influencias significativas.
3 PINTURA PREHISTÓRICA Y ANTIGUA
Las
pinturas más antiguas que se conocen fueron realizadas en las paredes de las
cuevas que servían de abrigo a la especie humana hace 30.000 años, durante el
periodo paleolítico. Hay muestras del arte paleolítico en emplazamientos de
Europa occidental, del África sahariana y del sur, y en Australia. En algunas
zonas, como el litoral mediterráneo, el desarrollo de la pintura continuó en el
periodo neolítico.
3.1 Pinturas
rupestres
Pintura
rupestre, LascauxLas pinturas prehistóricas de las cuevas de Lascaux, Francia,
datan aproximadamente del 13000 a.C. y fueron realizadas con pigmentos (rojo y
ocre) soplados a través de huesos huecos sobre la roca, o aplicados con juncos
o ramas aplastadas después de mezclarlos con grasa animal. Bridgeman Art
Library, London/New York
Las
pinturas que se conservan en las cuevas de España (Altamira) y del sur de
Francia representan, con increíble exactitud, bisontes, caballos y ciervos.
Estas representaciones están realizadas con pigmentos extraídos de la tierra,
compuestos de diferentes minerales pulverizados y mezclados con grasa animal,
clara de huevo, extractos de plantas, cola de pescado e, incluso, sangre; se
aplicaban con pinceles hechos de varitas y juncos o se soplaban sobre la pared.
Estas pinturas debían desempeñar una función en los rituales mágicos, aunque no
se conoce con certeza su naturaleza exacta. Por ejemplo, en una pintura
rupestre de Lascaux, Francia, aparece un hombre entre los animales junto a
varios puntos oscuros; aunque su exacto significado permanece desconocido,
demuestra la presencia de una conciencia espiritual y la capacidad de
expresarla por medio de imágenes, signos y símbolos.
3.2 Pintura egipcia
El
banquete La representación de figuras de perfil es característica de la pintura
y escultura egipcias. El tema de este mural de Tebas (c. 1400 a.C.) es un
banquete: la parte superior representa a los nobles de la corte y a sus mujeres
esperando a que los esclavos les sirvan la comida, apilada en el ángulo
superior derecho; la parte inferior muestra a las damas de la corte.Bridgeman
Art Library, London/New York
Hace
más de 5.000 años los artistas egipcios empezaron a pintar los muros de las
tumbas de los faraones con representaciones mitológicas y escenas de las
actividades cotidianas, como la caza, la pesca, la agricultura o la celebración
de banquetes. Igual que en la escultura egipcia, prevalecen dos constantes
estilísticas. En primer lugar, las imágenes, más conceptuales que realistas,
presentan los rasgos anatómicos más característicos, combinando las vistas
frontales y de perfil de la misma figura; en segundo lugar, la escala de las
figuras indica la importancia de las mismas, y así el faraón aparece más alto
que su consorte, hijos o cortesanos.
3.4 Pintura
griega
Con
excepción de algunos fragmentos, no hay vestigios de los murales griegos. Sin
embargo, las representaciones naturalistas de escenas mitológicas en la
cerámica griega pueden arrojar alguna luz sobre cómo era esa pintura de gran
formato. En la era helenística, las escenas y motivos representados en los
mosaicos son también probablemente el eco de pinturas monumentales realizadas
con otras técnicas que no han llegado hasta nosotros. Véase Arte y arquitectura
de Grecia.
3.5 Pintura
romana
Los
romanos decoraban sus villas con suelos de mosaicos y exquisitos frescos
representando rituales, mitos, paisajes, naturalezas muertas o bodegones, y
escenas cotidianas. Los artistas romanos conseguían crear la ilusión de
realidad, utilizando la técnica conocida como perspectiva aérea, mediante la
que se representan de forma más borrosa los colores y contornos de los objetos
más distantes para conseguir efectos espaciales. En las excavaciones realizadas
en las ciudades de Pompeya y Herculano, que quedaron enterradas por la erupción
del Vesubio en el año 79 de nuestra era, se ha recuperado una colección de
pintura romana, tanto civil como religiosa. Véase Arte y arquitectura de Roma.
3.6 Pintura paleocristiana
y bizantina
Las
muestras de pintura paleocristiana que han llegado hasta nosotros datan de los
siglos III y IV y son los frescos de las catacumbas, en los que se representan
escenas del Nuevo Testamento, cuya característica son ciertas estilizaciones y
convencionalismos artísticos procedentes del mundo clásico. Por ejemplo, Jesús
aparecía como el Buen Pastor, con una figura adoptada de las representaciones
del dios griego Hermes; para simbolizar la resurrección se representaba la
historia de Jonás liberado de la ballena, según el Antiguo Testamento. Entre
las obras más extraordinarias de este periodo paleocristiano se encuentran los
mosaicos del siglo VI de las iglesias de Ravena, Italia, destacando los de San
Vital, en los que están representados temas tanto espirituales como profanos.
Las figuras estilizadas y alargadas que decoran las paredes de la iglesia,
vistas casi de frente, miran al espectador con los ojos muy abiertos y parecen
flotar ingrávidas y atemporales.
Esta
presentación poco terrenal pasó a ser característica del arte bizantino y el
estilo quedó vinculado a la corte imperial cristiana de Constantinopla, que
perduró del año 330 al 1453. El estilo bizantino aparece también en los iconos,
pinturas convencionales sobre tabla, destinadas al culto, que representan a
Jesucristo, la Virgen y los santos. En los manuscritos miniados tanto de textos
laicos, los textos de Virgilio (siglo IV o principios del V, Biblioteca
Vaticana, Roma), como de escritos cristianos (el Salterio de París siglo X,
Biblioteca Nacional, París), se aprecian vestigios del estilo grecorromano.
5 PINTURA MEDIEVAL
Los
evangelios de Lindisfarne La iluminación de manuscritos constituyó la más alta
forma de expresión pictórica de la edad media. Al igual que la mayoría de los
manuscritos iluminados de la época, Los evangelios de Lindisfarne (c. 698-721)
fueron realizados por monjes. Ésta es la primera página del Evangelio según san
Mateo. Los iluminadores anglosajones e irlandeses tomaron los diseños
entretejidos y decorados con criaturas fantásticas del arte vikingo.Bridgeman
Art Library, London/New York
El
arte de la edad media —que se desarrolló fuera del Imperio bizantino y dentro
de lo que eran las fronteras del norte del mundo romano— puede clasificarse
según sus rasgos estilísticos distintivos. El arte celta, que floreció entre
los siglos V y IX en los monasterios de diferentes zonas de las islas
Británicas, se basaba sobre todo en intrincados dibujos caligráficos. Se
realizaron manuscritos miniados muy decorados, como los Evangelios de
Lindisfarne (c. 698-721, Museo Británico, Londres), con elaborados motivos
lineales, planos, en los que se combinan elementos celtas y germánicos. En el
periodo románico, durante los siglos XI y XII, los manuscritos del norte de
Europa no denotaban ningún estilo concreto; algunas iluminaciones eran de
inspiración clásica, mientras que otras señalaban un nuevo estilo de dibujo,
enérgico y muy acusado (véase Románico). En el periodo gótico que siguió, desde
fin del siglo XII hasta el comienzo del renacimiento italiano, se introdujo un
gran repertorio de medios técnicos, y la pintura dejó de ser exclusiva de los
monasterios.
6 PINTURA RENACENTISTA
La
expulsión del Paraíso Masaccio fue un innovador en el campo de la perspectiva y
del claroscuro. La expulsión del Paraíso es uno de los seis frescos que
Masaccio pintó en la capilla Brancacci de Santa Maria del Carmine, Florencia.
Esta obra expresa la vergüenza y desolación de Adán y Eva al ser expulsados del
Edén.Bridgeman Art Library, London/New York
El
término renacimiento describe la revolución cultural de los siglos XV y XVI
originada en Italia por el despertar del interés hacia la cultura clásica y por
una fuerte confianza en el individualismo. Véase Renacimiento (arte y
arquitectura). Se seguía rindiendo culto a los logros de la antigüedad, pero al
mismo tiempo se producía una reactivación intelectual y cultural. Por ejemplo,
hacia 1427, Masaccio—uno de los grandes innovadores del periodo— realizó, en la
capilla Brancacci de la iglesia de Santa Maria del Carmine, en Florencia, una
notable serie de frescos que revelan su atenta observación del comportamiento
humano, al tiempo que demuestran su conocimiento del arte antiguo. En La
expulsión del Paraíso, su Adán y Eva están realmente avergonzados; la postura
de Eva, intentando cubrirse el cuerpo con los brazos, está basada en una
actitud característica de la escultura clásica, conocida como la Venus Púdica.
Las
iglesias y edificios seglares de Italia y los museos de todo el mundo ofrecen
una gran cantidad de la pintura renacentista italiana.
7 PINTURA BARROCA
El
arte barroco del siglo XVII se caracteriza por su aspecto dinámico, en
contraste con el estilo clásico, relativamente estático, del renacimiento. Esta
tendencia se distingue por las líneas compositivas diagonales, que proporcionan
el sentido del movimiento, y por el empleo de un marcado claroscuro. Con ambas
técnicas se consiguió un estilo dramático, grandioso, apropiado al espíritu
fundamental de la Contrarreforma. Muchos pintores de principios del siglo XVII
empezaron también a desviarse de la artificialidad del manierismo en un intento
por volver a un reflejo más exacto del mundo natural.
8 PINTURA ROCOCÓ
Embarque
para la isla de Citerea Embarque para la isla de Citerea (1717) de Jean-Antoine
Watteau es uno de los mejores ejemplos de la pintura rococó francesa. La
escena, inspirada en las fiestas de la aristocracia de la época, muestra a un
grupo de personas a punto de embarcar para la mítica isla griega de Citerea, un
paraíso inalcanzable. El estilo etéreo y delicado denota la influencia de
Rubens y de la escuela veneciana.Bridgeman Art Library, London/New York
El
arte rococó, que floreció en Francia y en Alemania a principios del siglo
XVIII, era en muchos aspectos una continuación del barroco, sobre todo en lo
concerniente al uso de la luz y de la sombra, y al movimiento compositivo. Sin
embargo, es un estilo más ligero y festivo, muy adecuado para la decoración de
las residencias parisinas. Entre los pintores del rococó destaca Jean Antoine
Watteau, conocido por sus pinturas etéreas de enamorados elegantemente vestidos
solazándose en las fêtes galantes (reuniones al aire libre, que estaban de
moda); estas fantasías bucólicas fueron muy emuladas por otros artistas
franceses. También eran muy populares las escenas mitológicas y pastorales, en
las que aparecían mujeres desenfadadas y distinguidas, realizadas por François
Boucher y Jean-Honoré Fragonard. Por su parte, J. B. S. Chardin, también
destacado como pintor de bodegones, confería a las mujeres el papel de madre y
de ama de casa en sus escenas de género. Como ejemplo del estilo rococó en
Alemania está la obra del pintor italiano Giovanni Battista Tiepolo, que pasó
algún tiempo en Würzburgo; los techos de la sala de la escalera y del salón de
recepciones del palacio episcopal de Würzburgo están decorados con sus frescos.
Como
parangón a la tradición rococó del continente, se encuentran las obras de tres
destacados artistas ingleses del siglo XVIII. William Hogarth era conocido por
sus cuadros y grabados de tono moralizante, en los que satirizaba los
disparates sociales de su época, como en su famosa serie (primero pintada y
después grabada) Casamiento a la moda (1743), en la que relata la ruinosa
trayectoria de los matrimonios de conveniencia. Thomas Gainsborough y Joshua
Reynolds, siguiendo la tradición establecida por Van Dyck, se centraron en
retratar a la aristocracia inglesa. El vigor y la gracia de estos retratos, y
su penetrante interpretación psicológica, los elevan del simple retrato social
a un incomparable registro de las modas y costumbres de las clases adineradas
de la época.
9 PINTURA NEOCLÁSICA
Odalisca,
de IngresOdalisca (1814) de Jean Ingres es una obra neoclásica en la que se
aprecia la influencia de la antigüedad clásica y los rasgos característicos de
su pintura: sensualidad, contornos suaves y líneas sinuosas.Giraudon/Bridgeman
Art Library, London/New York
En
la segunda mitad del siglo XVIII la pintura experimentó una revolución, cuando
el sobrio neoclasicismo vino a sustituir al exuberante estilo rococó. Este
resurgimiento clásico en las artes se debió a diferentes acontecimientos. En
primer lugar, a mediados del siglo XVIII, se iniciaron muchas excavaciones
arqueológicas en Italia y en Grecia, y se publicaron libros con dibujos de
antiguas construcciones que los arquitectos ingleses y franceses copiaron con
avidez. En segundo lugar, en 1755, el historiador del arte alemán Johann
Joachim Winckelmann publicó su ensayo Gedanken über die Nachahmung der
Griechischen Werke in der Malerei und Bildhauerkunst (Reflexiones sobre la
imitación de las obras griegas en la pintura y la escultura), ensalzando la
escultura griega. Esta obra, que ejerció gran influencia sobre los artistas,
impresionó sobre todo a cuatro pintores extranjeros residentes en Roma: el
escocés Gavin Hamilton, el alemán Anton Raphael Mengs, la suiza Angelika
Kauffmann y el estadounidense Benjamin West, que se inspiraron en ella para
crear cuadros basados en la literatura clásica.
Fue,
sin embargo, el pintor francés Jacques-Louis David el principal defensor del
neoclasicismo. También él estaba imbuido de las influencias clásicas recibidas
durante su estancia en Roma, y con anterioridad, de las obras del clasicista
francés del siglo XVII, Poussin. El sobrio estilo de David armonizaba con los
ideales de la Revolución Francesa. Obras como Juramento de los Horacios
(1784-1785, Louvre) inspiraban patriotismo; otras, como la Muerte de Sócrates
(1787, Museo Metropolitano de Arte), predicaban el estoicismo y la abnegación.
David no sólo utilizaba la historia antigua y el mito clásico como fuentes para
sus temas, sino que basaba la forma de sus figuras en la escultura antigua. Su
gran sucesor fue Jean Auguste Dominique Ingres, a quien se llegó a identificar
con la tradición académica en Francia por la fría serenidad de sus líneas y
tonos, y por su esmerado interés por el detalle, como en su sorprendente
retrato de La condesa de Haussonville (1845, Colección Frick, Nueva York). Sin
embargo, ya se encuentran elementos de la tendencia romántica, que pronto
sucedería al neoclasicismo, en el interés que Ingres mostraba por los temas no
europeos, como lo demuestran sus diferentes cuadros de odaliscas.
David
ejerció su influencia sobre muchos otros pintores, entre los que se encontraban
varias mujeres que destacaban como seguidoras suyas. Era el caso de Adélaide
Labille-Guiard, Marie Guillemine Benoist y Constance Marie Charpentier, algunas
de cuyas obras han sido erróneamente atribuidas a David en el pasado; las
investigaciones recientes han tratado de identificar sus contribuciones individuales.
Véase Neoclasicismo.
10 PINTURA ROMÁNTICA
Sucediendo
muy de cerca al neoclasicismo, el movimiento romántico introdujo el gusto por
lo medieval y lo misterioso, así como el amor por lo pintoresco y lo sublime de
la naturaleza. Se dio rienda suelta a la imaginación individual y a la
expresión de la emoción y del estado de ánimo, desbancando al enfoque
intelectual razonado de los neoclasicistas. En general, los pintores románticos
preferían las técnicas coloristas y pictoricistas al estilo neoclásico, lineal
y frío.
11 REALISMO
Hacia
mediados del siglo XIX, el pintor francés Gustave Courbet rechazaba tanto el
neoclasicismo como el romanticismo y proclamaba un movimiento individual
llamado realismo. No le interesaba la pintura histórica, ni los retratos de los
gobernantes, ni los temas exóticos, pues creía que el artista debía ser
realista y pintar los acontecimientos cotidianos de la gente común. El entorno
elegido para muchos de sus lienzos fue Ornans, su villa natal en el levante
francés; allí retrató a obreros construyendo una carretera, a ciudadanos
asistiendo a un funeral, o a hombres sentados alrededor de la mesa escuchando
música y fumando. Aunque no existía ningún movimiento artístico realista
formal, la obra de algunos pintores del siglo XIX presenta tendencias que
pudieran ser identificadas como tales. Honoré Daumier, más conocido por sus
litografías, pintó pequeños lienzos realistas sobre la vida en las calles de
París, y en algunos casos se tacha de realista social a Jean-François Millet,
de la Escuela de Barbizon.
14 DESARROLLO DEL IMPRESIONISMO
Al
volver sus ojos hacia los temas cotidianos, los artistas de mediados del siglo
XIX cuya obra es adscribible al realismo sentaron un precedente para la
siguiente generación de la vanguardia francesa. Édouard Manet fue el principal
innovador de la década de 1860 y su estilo fue precursor del impresionismo. Al
igual que Courbet, Manet encontró muchos de sus temas en la vida que le rodeaba
(los parisinos solazándose en restaurantes, en parques o paseando en barco),
aunque también tomó algunos de maestros anteriores —Velázquez y Goya—
recreándolos de acuerdo con la vida contemporánea, a su propio estilo,
aplanando las figuras y neutralizando las expresiones emocionales. Estas y
otras innovaciones, como su pincelada libre e imprecisa y sus amplios parches
de color yuxtapuestos sin transición, hacen que se considere a Manet el primer
pintor moderno.
A
finales del siglo XIX, Edgar Degas se destacaba como maestro del trazo, dotando
a sus temas de movimiento, como si hubiera sido captados por una cámara. Aunque
la inmediatez del planteamiento de Degas y su interés por pintar la vida
contemporánea lo vinculan con los impresionistas, difería de ellos en muchos
puntos. No disolvía la forma tan radicalmente como ellos y prefería pintar
figuras en interiores en lugar de paisajes. El estilo compositivo de Degas se
debía a la influencia de la fotografía y de los grabados japoneses, que por
entonces circulaban por París y eran muy populares entre los artistas del
momento. Sus cuadros de bailarinas, músicos, lavanderas y mujeres bañándose
parecen desenfadados y sin estudiar, pero la realidad es que estas
composiciones, de vistas oblicuas y equilibrio asimétrico, están muy
calculadas. Sus retratos son también únicos en lo que se refiere a la
integración de las figuras en los decorados y a la revelación de la
personalidad de los modelos. Degas, maestro en muchas técnicas, destaca sobre
todo en el empleo de los pasteles, con los que consigue efectos de inusitada
riqueza.
El
estilo impresionista se desarrolló al aumentar el interés de los pintores por
estudiar los efectos de la luz sobre los objetos —cómo la luz da color a las
sombras y disuelve los contornos de los objetos— y por trasladar sus
observaciones directamente al lienzo. Su falta de interés por los detalles
concretos de las formas y su empleo de pequeños toques separados de color puro
—técnicas que contrastaban totalmente con el estilo académico predominante—
provocaron la animosidad de crítica y público. Tuvieron que pasar casi 20 años
hasta que Claude Monet, principal exponente del impresionismo, alcanzara el
reconocimiento general. Su interés se centraba sobre todo en el paisaje, que
representaba bajo todas las condiciones climatológicas y en diferentes
estaciones; captaba los efectos centelleantes de la luz del sol en los árboles
en primavera y la luz gris del invierno en las huellas del suelo nevado.
Durante los últimos años de su vida se dedicó a pintar los exquisitos jardines
y los estanques con nenúfares de su casa de Giverny; sus formas se volvían cada
vez más evanescentes según las iba diluyendo en el trémulo juego de la luz y el
color.
Camille
Pissarro fue también uno de los creadores del impresionismo, junto con Auguste
Renoir. Los temas favoritos de Pissarro eran los paisajes, las escenas
fluviales, las vistas de las calles de París y los campesinos en su trabajo.
Los intereses de Renoir eran similares a los de Monet y de Pissarro, pero
realizó también una importante cantidad de retratos y de cuadros de figuras;
son célebres sus numerosos estudios de desnudos femeninos de piel nacarada.
Los
impresionistas trabajaban juntos al aire libre, como en el caso de Renoir y
Monet. En 1869, por ejemplo, ambos pintaron El estanque de las ranas; el lienzo
de Monet está en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el de Renoir en
el Museo Nacional de Estocolmo. A principios de la década de 1870, había una
relación similar entre Pissarro y Paul Cézanne; Pissarro no disolvía las formas
de manera tan radical como los otros impresionistas, y quizá ello impulsó a
Cézanne a trabajar con él, ya que los intereses de este último se decantaban en
otras direcciones. Mientras los impresionistas se dedicaban a plasmar los
efectos transitorios, como los cambios de la luz, Cézanne se preocupaba por los
aspectos eternos de la naturaleza, extrayendo sus principios estructurales,
como en sus numerosos lienzos del monte Sainte-Victoire. Estos estudios,
pintados durante los últimos años de su vida, son el resultado del empeño de
Cézanne por conseguir plasmar el color y el volumen de una montaña vista desde
lejos. El interés de Cézanne por las formas geométricas tuvo gran influencia en
el desarrollo del cubismo.
16 PINTURA DEL SIGLO XX ANTERIOR A LA II GUERRA
MUNDIAL
El
arte del siglo XX se caracteriza por la gran variedad de movimientos y estilos.
Entre los que tuvieron su origen en Europa antes de la II Guerra Mundial se
encuentran el fauvismo, el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el
constructivismo, el neoplasticismo, el dadaísmo y el surrealismo; en Estados
Unidos se desarrollaron el sincronismo y el hiperrealismo. Véase Arte y
arquitectura contemporáneas.
16.1 Fauvismo
A
principios de siglo, los artistas, tanto franceses como alemanes, mostraron su
interés por el arte de las sociedades no-occidentales. Después de investigar
las llamadas tradiciones artísticas primitivas en Bretaña, Gauguin trasladó su
búsqueda a los mares del Sur. Su sentido decorativo del color y sus teorías
influyeron sobre un grupo posterior de pintores, conocidos como los fauves
(‘fieras’), a la cabeza de los cuales estaba Henri Matisse. Otros fauves
conocidos fueron André Derain, Georges Braque y Maurice de Vlaminck, que
presumían de ser los primeros artistas europeos en descubrir la escultura
africana.
16.2
Expresionismo
Caballitos
amarillos Caballitos amarillos es parte de una serie de obras que Franz Marc
realizó a principios de la década de 1900 en la que buscaba reflejar más la
esencia que el aspecto exterior de los animales. Marc pertenecía al grupo de
pintores expresionistas Der Blaue Reiter (El jinete azul) que buscaban expresar
la dimensión espiritual de la pintura, ignorada, según ellos, por los
movimientos anteriores como el impresionismo.Bridgeman Art Library, London/New
York
La
obra de los artistas más preocupados por plasmar sentimientos y respuestas subjetivas,
por medio de la distorsión de la línea y del color, que por representar
fielmente la realidad externa se fundió en un movimiento conocido como
expresionismo. En Alemania, el movimiento abarcaba dos grupos. Los artistas
jóvenes, activos entre 1905 y 1913, que componían el grupo Die Brücke estaban,
como los fauves, inspirados en el arte africano, cuya fuerza y energía
trasladaban a su propia obra. El grupo estaba formado por Ernst Ludwig
Kirchner, Karl Schmidt-Rottluff, Erich Heckel y Emil Nolde, entre otros.
Representaban los sufrimientos de la humanidad con un estilo parecido, en
cierto modo, al fauvismo, pero con el ingrediente añadido de la angustia. La
obra temprana del noruego Edvard Munch, de gran carga emocional, era bien
conocida en Alemania y produjo honda impresión en los artistas de Die Brücke.
Algo más tarde, en 1911, Franz Marc y el artista nacido en Rusia Wassily
Kandinsky encabezaron la otra fase del expresionismo alemán por medio del grupo
Der Blaue Reiter, en Munich; se inspiraban en el llamado arte primitivo, en el
fauvismo y en el arte popular, y la modalidad expresionista que practicaban
evolucionó hacia una forma de pintar que anticipaba el arte abstracto. Los
principales componentes de Der Blaue Reiter eran August Macke, Gabriele Münter,
Paul Klee y Alexéi von Jawlensky. En esos años, el uruguayo Pedro Figari
produce su obra neoimpresionista en su país, en Buenos Aires y París.
16.3 Cubismo
Entre
1907 y 1914, Pablo Picasso y Georges Braque desarrollaron el cubismo en París,
inspirándose en la forma, cada vez más geométrica, que tenía Cézanne de
representar los paisajes y las naturalezas muertas, y en las formas dinámicas
de la escultura africana e ibérica. El cubismo llegó a ser el estilo artístico
que más influencia ejerció en todo el siglo XX; se basa en la descomposición de
la imagen tridimensional en multitud de puntos de vista bidimensionales,
rechazando los valores tradicionales de la perspectiva, el escorzo, el modelado
y el claroscuro. La pintura cubista atravesó diferentes fases, entre las manos
de Picasso y Braque inicialmente, y más tarde las de Fernand Léger, Robert
Delaunay, Sonia Delaunay y Juan Gris, para ser modificado posteriormente por un
grupo de artistas italianos entre los que se encontraban Gino Severini, Umberto
Boccioni, Carlo Carrà y Giacomo Balla. Su intención de expresar en el arte el
avance dinámico del siglo XX se conoce como futurismo. El cubismo en América
Latina tiene, entre otros representantes, al cubano Wifredo Lam y al mexicano
Diego Rivera en su obra de caballete. En la década de 1930 se da a conocer el
uruguayo Joaquín Torres García, precursor del constructivismo.
16.4 Pintura
abstracta
El
arte abstracto, que abarca varios estilos bien definidos, empezó a
desarrollarse en Alemania, Estados Unidos, Rusia y los Países Bajos durante la
segunda década del siglo XX. El cubismo fue crucial para su evolución, sobre
todo en Rusia, donde los artistas, que conocían las tendencias francesas, bien
a través de sus viajes a París, o contemplando el arte de vanguardia en las
colecciones moscovitas, empezaron a crear cuadros de composición geométrica.
Kazimir Maliévich llamó suprematismo a su manera de abordar la abstracción,
mientras que a otros artistas rusos —como Alexandr Rodchenko y El Lissitzky— se
les conoció como constructivistas. Después de su contacto con el cubismo, Piet
Mondrian desarrolló una forma de abstracción llamada neoplasticismo. Sus
pinturas de cuadrículas, poniendo de relieve la bidimensionalidad del plano
pictórico, y sus teorías estéticas fueron la base del desarrollo de la
abstracción geométrica en Estados Unidos en la década de 1930. En esta última
tendencia destaca en América Latina el ítalo-brasileño Alfredo Volpi, cuyo
trabajo desemboca en una geometría sensible, con trazos menos exactos y más
imaginativos.
16.5 Dadaísmo
Durante
la I Guerra Mundial un grupo de intelectuales suizos, unidos por su rechazo
hacia los valores burgueses, y sobre todo hacia el militarismo de los años de
guerra, eligió el vocablo dada, sin significado alguno, para describir sus
actividades de protesta y repulsa, y el arte con el que desafiaban los
criterios estéticos establecidos. El más conocido de los dadaístas era el
pintor francés Marcel Duchamp, que expresó su desaprobación por el “arte
agradable y atractivo” añadiendo bigote y barba a una reproducción de la Mona
Lisa de Leonardo da Vinci. La iconoclastia de Duchamp encontró también
expresión en lo que llamaba ready-made, los objetos cotidianos que él
presentaba como obras de arte. Otros dadaístas famosos fueron Francis Picabia,
George Grosz y Max Ernst.
16.6
Surrealismo
Los
dadaístas aprovechaban el accidente y la oportunidad para crear obras, métodos
que fueron adoptados por sus sucesores, los surrealistas. En 1924 André Breton
presentó un manifiesto dando el nombre de surrealismo al movimiento que
proclamaba la superioridad del inconsciente y el papel de los sueños en la
creación artística. Los surrealistas más importantes fueron Ernst, Salvador
Dalí, Joan Miró, René Magritte, Jean Arp y André Masson. En América Latina
destaca el chileno Roberto Matta, que combina el surrealismo con la
abstracción. Por otra parte, se podría incluir a la mexicana Frida Kahlo dentro
de una corriente surrealista influida por el arte popular.
17 LA PINTURA A PARTIR DE LA II GUERRA MUNDIAL
A
partir de la II Guerra Mundial, los artistas de todo el mundo han desempeñado
un importantísimo papel en la creación de nuevos estilos o en el desarrollo de
los ya existentes. Entre ellos se encuentran el expresionismo abstracto, el Op
Art y el Pop Art, el fotorrealismo y el minimalismo.
17.1
Expresionismo abstracto
La
presencia en Estados Unidos de muchos surrealistas europeos refugiados fue sin
duda el catalizador en la creación del expresionismo abstracto, movimiento
centrado en Nueva York entre las décadas de 1940 y 1950. Su investigación del
inconsciente y de las técnicas basadas en el azar intrigó a Jackson Pollock,
Willem de Kooning, Hans Hofmann y muchos otros. Estos artistas, partidarios del
automatismo surrealista (una técnica similar a la escritura automática) y del
expresionismo, practicaban la técnica conocida como Action Painting. En manos
de Pollock, por ejemplo, implicaba derramar colores sobre lienzos de gran
formato para crear al azar motivos abstractos. Otros expresionistas abstractos,
como Mark Rothko y Barnett Newman, desarrollaron la Colour-Field Painting,
aplicando sobre el lienzo grandes extensiones de color sutilmente modulado. En
Argentina destaca Ronaldo de Juan, que más tarde optó por grandes cuadros de
tonos grises. En Europa, se desarrolló en paralelo un movimiento denominado
informalismo, que cuenta entre sus principales representantes a Jean Dubuffet,
Hans Hartung, Antoni Tàpies y Manuel Millares, entre otros.
17.2 Op Art y
Pop Art
En
la década de 1960 se iniciaron nuevos estilos y movimientos. Algunos pintores
siguieron en la senda de la abstracción, como denota el Op Art de Victor
Vasarely, Eusebio Sempere y Omar Rayo. Si bien el Op Art se basa en producir
ilusiones ópticas generalmente abstractas, el Pop Art es figurativo, como se
aprecia en las divertidas obras de su creador, el artista inglés Richard
Hamilton. Los artistas Pop tomaban sus imágenes de los anuncios, de las
películas, de las tiras cómicas y de los objetos cotidianos. Entre los más
destacados artistas seguidores de esta corriente se encuentran Robert
Rauschenberg, Jasper Johns, Jim Dine, Roy Lichtenstein y Andy Warhol.
17.3 Nuevo
realismo
Las
irónicas imágenes del Pop Art ayudaron a despejar el camino para un renacimiento
de la pintura realista. Los realistas que se destacaron en las décadas de 1970
y 1980 fueron aquellos que habían asumido algunos de los conceptos estéticos
del arte abstracto. El fotorrealismo se basaba en la fotografía para conseguir
un tipo de pintura realista impersonal, con detalles precisos, como en los
meticulosos paisajes urbanos de Richard Estes. Los desnudos rigurosamente
estructurados de Philip Pearlstein y las composiciones planas de Alex Katz y
Wayne Thiebaud conferían también al realismo un tono frío y abstracto. Mientras
tanto, en América Latina empezaban a brillar figuras como el ecuatoriano
Oswaldo Guayasamín, que acude a las aristas pronunciadas y a la deformación
para expresar a menudo un contenido político.
17.4 Nuevas
tendencias abstractas
Después
de la intensa subjetividad del expresionismo abstracto, la pintura abstracta se
inclinó hacia una pureza formal más rigurosa e impersonal. La culminación de
esta tendencia fue el minimalismo, en el cual la pintura se reducía a simples
formas geométricas, motivos rítmicos o colores lisos. A la cabeza de los
minimalistas estaban Kenneth Noland, Larry Poons, Robert Ryman y Brice Marden.
La Hard Edge Painting (‘pintura de contornos nítidos’) fue un movimiento
relacionado con el anterior, que evolucionó hacia composiciones abstractas más
complejas y dinámicas en las obras de Frank Stella y Al Held.
Bajo
la influencia de la máxima de Duchamp, según la cual la pintura debía estar “al
servicio de la mente”, el arte conceptual solía consistir en una sola palabra o
en una afirmación teórica. En esta época destaca el uruguayo Nelson Ramos.
17.5 La pintura
europea de la posguerra
Entre
los pintores que destacaron después de la II Guerra Mundial se encontraba Jean
Dubuffet y Karel Appel. En Gran Bretaña las agónicas figuras de Francis Bacon y
los cuadros urbanos, llenos de lirismo, de David Hockney dan fe de la vitalidad
de la pintura figurativa inglesa. En América Latina, el dibujante, pintor,
moralista y escultor colombiano Fernando Botero empieza e exponer desde
principios de la década de 1950. La factura ingeniosa de sus personajes obesos
deja ver la influencia de los pintores italianos del quattrocento.
17.6
Neoexpresionismo
En
la década de 1980 varios artistas jóvenes, europeos y americanos, se rebelaron
contra la pureza formalista, impersonal y austera, de gran parte del arte
abstracto. El resultado fue un resurgimiento de la pintura figurativa y
narrativa llamado neoexpresionismo. Muchos de los seguidores de este movimiento
evitaron la representación realista, empleando en su lugar pinceladas toscas y
colores fuertes para plasmar sus visiones subjetivas, por lo general ambiguas y
enigmáticas.
lunes, 4 de agosto de 2014
COMUNIDAD EDUCATIVA RURAL
La Enseñanza
Bilingüe Intercultural (EBI) ha obtenido mejores resultados en sectores
focalizados del campo; sin embargo, este sistema no se ha generalizado en todos
los centros educativos rurales. Ochoa señala que el GRC debe promover esta
modalidad mediante proyectos a cargo de la Dirección Regional de Educación y no
de la sede central del GRC.
Educación para
la vida y el trabajo
La Propuesta
busca devolver a la educación su razón de ser: formar para la vida,
desarrollando capacidades de
respuesta a un mundo en continuo cambio.
Facilita a los
jóvenes y adolescentes el acceso a una formación integral y de calidad que los
capacite para el empleo y autoempleo productivo, contribuyendo a la calidad de
vida familiar y comunal.
EL SISTEMA DE
EDUCACIÓN EN ALTERNANCIA
Se
implementara a través de los Centros Rurales de Formación de Alternancia-CRFA
Fines y Medios
del Sistema de Educación en Alternancia
Fines:
Desarrollo sostenido
de la localidad.
Formación
integral
de adolescentes y jóvenes.
Medios:
La Pedagogía
de la Alternancia.
Las familias
son las gestoras del CRFA.
LAS
ASOCIACIONES CFRA
Constituidas
por padres de familia y otros actores sociales y económicos del medio, gestionan los CRFA
Los Proyectos
Productivos
Proyecto
educativo(que los estudiantes desarrollan desde el Primer de Secundaria )
Proyecto
Profesional (con el que los estudiantes egresan del CRFA)
Producción de
bienes y servicios
Mercado
Tecnología
Empleo/ auto empleo
Ingresos
familiares
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